3 ideas para tener más Calma en tu día

Por Vik Arrieta.

El mundo nos puso a prueba y el estrés se volvió trending topic. ¿Qué podemos hacer para sentir un poco más de calma en nuestra vida cotidiana? El orden y la planificación vienen a tu rescate.

Entre las modificaciones constantes de protocolos, los “cortes de burbuja”, y con la proliferación de las reuniones digitales, las agendas se llenaron de eventos inesperados. La cantidad de decisiones rápidas a tomar también se multiplican. Cuando le dimos la bienvenida al home office caímos en cuenta que en esa modalidad también hacen faltan límites y filtros. ¿Trabajando después de la cena? Claramente eso no ayuda a dormir mejor.

¿Cómo crear estructura, una mayor sensación de control y un poco de paz ante tanta impermanencia? A continuación, te comparto algunas ideas sencillas con resultados muy rendidores.

agenda organizadora

Bloques de horarios consistentes para todo

Nuestro cerebro adora la previsibilidad, por lo que tener hábitos es una estrategia muy favorable para la disminución del estrés. Con la ayuda de una agenda y un simple “truco”, podés crear tu propia estructura, diseñando el día por bloques de actividad que se repiten en forma consistente.

Esta estrategia te permite además sacar provecho de tu ritmo ultradiano: hay momentos en los que naturalmente tu cuerpo está más inclinado a la concentración —ideal para el trabajo creativo o analítico— y otros en los que descansa su atención. Como todo músculo, para volver a contraerse, necesita relajarse. La regla general es que los ciclos de atención duran 90 a 120 minutos: al comienzo experimentamos el pico de energía, hacia el final esa energía se dispersa y necesitamos descansar en un periodo de inactividad. Esto no quiere decir que no puedas seguir en tu tarea, sino que tendrás menos energía mental disponible.

Cuando conocés tu ritmo, es más fácil ir “a favor de la corriente”. Por supuesto, si bien hay una respuesta media a la que refieren las investigaciones, siempre es necesario hacer una evaluación personal —el clásico “prueba y error”— para descubrir qué te funciona mejor a vos y cuáles de tus actividades se vinculan mejor con cada momento.

Podés pensar en bloques de 45 minutos para trabajo creativo y otros 45 minutos para un trabajo operativo, 45 minutos para resolver problemas y 45 para reunir información, 45 minutos para una reunión en la que querés prestar atención y 45 minutos para una reunión social o una actividad recreativa (comer, deporte, etc).

Una vez que diseñaste tus bloques, usá colores para diferenciarlos y empezá a agendar tus tareas y citas de acuerdo a esta planificación. Mantené esa estructura consistente semana a semana para crear hábitos en los que encontrarte “naturalmente” con todas tus actividades. Tu mente te lo va a agradecer.

notas adhesivas y birome

Separá lo urgente de lo importante

Otra de las fuentes de estrés que más incide en nuestra vida cotidiana es la continua toma de decisiones. La hiperconectividad aumentó la cantidad de información y por ende de opciones disponibles. Más decisiones y más complejas que nos dejan con “el cerebro frito”. Y en todo momento, la pregunta: ¿ahora con qué sigo?

¿Te suena? Nos pasa a todos. Para jerarquizar nuestras tareas pendientes es ideal la Matriz Eisenhower. Básicamente, es una estrategia que te permite poner en práctica la siguiente cita que se atribuye al 34 presidente de los EE.UU., Dwight D. Eisenhower:

Tengo dos clases de problemas,

los urgentes y los importantes.

Los urgentes no son importantes, y los importantes nunca son urgentes.

DWIGHT D. EISENHOWER

La matriz es en verdad trabajo de Stephen Covey, autor de “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, que lo estudió a Eisenhower porque aparentemente tenía una productividad nivel cohete espacial. Consiste en dividir tus pendientes en 4 cuadrantes:

  • Urgente e importante: tareas para completar inmediatamente, que implican que un imprevisto pone en riesgo crítico la continuidad de un proceso importante.
  • Importante y no urgente: tareas para programar para más adelante, objetivos de largo plazo que no tienen un plazo firme pero que es importante que se cumplan.
  • Urgente y no importante: tareas para que alguien complete cuanto antes pero que vos podés delegar.
  • No urgente y no importante: tareas que son una distracción y que se podrían eliminar. A veces son pendientes que implican una situación social.
agenda semanal

Planificá decisiones recurrentes

Para disminuir el estrés por la toma continua de decisiones existe una estrategia fabulosa: abusar de la simplificación y la planificación por anticipado. Un ejemplo memorable de esta técnica es el mismísimo Steve Jobs, que vestía siempre exactamente igual para no tener que decidir qué ponerse (lo que consideraba obviamente una pérdida de tiempo). Al simplificar su vestuario repitiendo siempre el mismo esquema, se ahorraba muchas pequeñas decisiones diarias.

Claro que quizás te resulta un enfoque extremo y disfrutas de la libertad de vestirte expresando tu identidad, pero la propuesta simplificadora aún es válida: basta con que planifiques la semana por adelantado para ahorrarte valiosos minutos de stress cotidiano. Si lo hacés el sábado podés además agendar el lavado de tu ropa, reparaciones o compras para realizar en la semana, en el momento de tu mayor conveniencia (y no “a las corridas” para tener ese outfit fabuloso que se te antojó para la cena especial que tenés agendada hace 2 semanas).

agenda semanal comidas

Además del vestuario, lo otro que podés planificar es tu alimentación. Y si con la ropa le encontraste el beneficio, con la alimentación podés lograr desestresarte de manera exponencial: no sólo anulando la pregunta “¿qué como?” al menos 2 veces por día, sino además diseñando tu ingesta para favorecer su salud y bienestar. Comer mal estresa a tu cuerpito, ya sea que comas tus nutrientes en forma desequilibrada o en horarios muy dispares día tras día.

Pero sumale un poroto más al planner semanal de comidas: podés planificar qué ingredientes vas a necesitar y hacer una única compra en vez de salir corriendo al mercadito del barrio sobre la hora de cierre para conseguir ese ingrediente necesario para el plato que acabás de decidir que vas a preparar. Tu economía también te lo agradece.

¿Qué estrategias vas a probar? No importa si te animás a una o a todas, te aseguro que sumar buenos hábitos de orden y planificación tiene un resultado súper positivo en tu salud integral.

Si tenés ganas de pero no sabés por dónde empezar, te recomiendo que pases por la tienda de Monoblock a buscar herramientas motivadoras diseñadas para que estas tareas sean más fáciles, divertidas y, por supuesto, bellas. Porque hay mucha belleza en adueñarnos de nuestra agenda.

el colchón

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